domingo, 6 de enero de 2013

¿Me amas?¿A cuántos más con las mismas ganas?

Supongo que serán las putas Navidades, o el puto invierno, o la puta época de reencuentros que se supone que es.

Aunque no forme parte de su vida sigo queriendo saber de ella. Y eso me arde en el alma. Querer saber a cada segundo cómo estará, cómo la tratarán, sus vivencias. Pero no puedo.
Haberme quedado excluido de su vida duele. Duele este destierro donde ya no tengo ni siquiera la capacidad de saber qué ha hecho en su día. Es muy duro no saber si quiera cómo fue su cumpleaños, verla sonreír al apagar las velas, o haberle buscado un ansiado regalo para hacerla feliz.

Es duro quedar apartado, a la fuerza, de la vida de otra persona. Porque aunque quiera, aunque yo siga queriendo saber más, comprender más de lo que le ocurre y saber qué tal le va cada día, no puedo hacerlo. No puedo hacerle esto. Ella decidió dejarme e irse, y lo tengo que aceptar. Mi dolor es cosa mía, no puedo inmiscuirla en este mundo de soledad y autodestrucción del que ahora soy el dueño.

Si de verdad la amo, si de verdad la sigo adorando, debo mantenerme al margen de su vida. Para siempre.
Y, me pese lo que me pese, con mil lágrimas en mis ojos, no la molestaré... Es el precio que debo pagar por seguir adorándola.

"Y me alejé de ti, no porque te dejara de querer, sino porque te sigo amando..."


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